lunes, 14 de marzo de 2016

    

LA MUSICOTERAPIA PARA TRATAR LA DISCAPACIDAD VISUAL:
“Las percepciones auditiva y/o táctil originan aprendizajes significativos en los alumnos pero, al mismo tiempo, limitados si no van acompañados de explicaciones verbales relacionadas con el hecho sonoro o táctilque se está observando. Por tanto, las percepciones auditiva y táctil han de ser consideradas como fuentes originadoras de aprendizajes y, al mismo tiempo, como fundamentos incentivadores de aprendizajes más completos y complejos.” (Soler, 1999, p. 217)

La educación musical del ciego y de otros niños abarca la percepción auditiva, el hacer y la apreciación musical. Considerando que el trabajo de educación musical con discapacitados visuales y con los videntes (como son llamadas las personas que ven) es básicamente lo mismo, quizás esas consideraciones no sean necesarias. Tanto los ciegos como los videntes son capaces de aprender y comprender el lenguaje musical. La diferencia está en el material didáctico y en el camino utilizado para que se llegue a los objetivos propuestos. La educación musical utilizada trabaja con la audición, con la vivencia musical a partir de la exploración del movimiento corporal, lateralidad, coordinación motora, ritmo y estímulo táctil; en el caso de reconocimientos de instrumentos musicales, en la posición correcta de sujetarlos y en tocarlos para la ejecución de los mismos. El profesor acompaña  su alumno, enseña con las manos la posición correcta para tocar un instrumento y, por ejemplo, para obtener un determinado sonido. Sobre todo, es necesario utilizar su percepción innata y estimular otras a través de esa vivencia musical. Haciendo música el discapacitado visual participa más activamente del entorno en que está inserido, adquiriendo autoconfianza, independencia y ampliando su universo cultural, debiendo incluirse en la escuela regular.